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absurrealismo :: definición

absurrealismo son escritos realizados bajo la técnica del automatismo. Al respecto, Breton decía :
“el surrealismo es automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar verbalmente, escrito o de cualquier modo el funcionamiento real del pensamiento”.

Acuño aquí el término “absurrealismo” dotando al automatismo surrealista un matiz mínimo, pero meditado, de absurdo.

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A la luna

26005016936_91cc6461ac_bLos brillos recorren la ciudad al sonido del tacón. Noches frías, cuero caliente. Corremos tras un barco de asfalto ondeando la bandera de la desesperación. Reímos, bebemos, nos caemos y nos volvemos a levantar. La luna pone rostro a cada cara.

Nos ponemos una máscara sobre la máscara, ¿o nos la quitamos?, con el fin de reventar los eslabones que nos sujetan, ¿de verdad es eso?. ¿Quién es el amigo y quién el enemigo?. ¿Quién suelda la cadena o quien la rompe?. Mi cabeza es un griterío, un patio de voces, un corral de gallinas. Todos opinan y alguien decide. Pero, ¿quién?.

Suelos mojados resuenan tristeza en cada paso. Cada golpe de tacón me hunde un poco más en una soledad mísera. Cada baldosa conocida, cada garaje orinado son un recuerdo del lugar al que no he de volver jamás. Las voces dicen esto y aquello, pero cuando forman un coro su nota vibra con fuerza mostrando mi rostro en el espejo. Es la determinación.

Pienso que sólo existen las verdades propias. Nadie más puede escuchar todas las voces, sólo las que quieres mostrar.¿Qué voz decide cuáles se muestran a quién, y cuáles no?. ¿A quién le enseñamos el coro sabiendo que nos desnudamos?

A la luna.

redes oníricas

26005016936_91cc6461ac_bEntre redes impuestas enredamos nuestra piel con la esperanza del mañana. Como peces resignados damos pequeños coletazos sin más intención que el disfraz. Nos acostamos sin cerrar los ojos, nos arropamos y nos vendemos a nosotros mismos. Ayer no me hubiera comprado, hoy sí.

Cerramos al fin los ojos sabiendo que nos invadirá el terror de la autopresencia impuesta, el yo contra el yo. El de día y el de noche, ese y este. Los sueños aún están por llegar, pero mientras tanto las verdades nos acosan violando su propia intimidad, la mía y la tuya. ¿Te comprarías tú?.

El sueño baila con nuestros temores. Nosotros, por el contrario, permanecemos quietos y tensos, testigos de los versos que canta la conciencia. No es un sueño, es el sueño, ya que aquellos seguirán a este, y tal vez el dolor de huevos, los miedos, se suiciden en un cortocircuito.

Redes oníricas que reparan.

Una cresta del espacio-tiempo

Una cresta del espacio-tiempo

Abro la calle en casa, ruedas mojadas, efecto doppler. También hay momentos de silencio en los que cierro los ojos y soy libre. Escapo de las dudas abandonando la materia y sin embargo siento el aire frío de la mañana reconfortándome.

Mirar hacia adentro hasta involucionar en un punto singular; el origen y el fin. Somos estrella y somos planeta. Materia oscura también, y energía, polvo, neutrinos, supernovas. Humanos.

Oigo los pasos de la calle, voces reprimidas, gotas en el cristal. Es una preciosa mañana fría, cargada de humedad a café y a tabaco. Sin duda, la vida merece la pena. Alguien silba, otro sube la persiana, la vecina del visillo aposenta su culo voyeur ante la ventana, el patio de luces se enciende de voces vecinas, la mañana se desmelena. Vida de barrio.

Pienso que sentado en esta cresta espacio-tiempo, mientras los del segundo me imponen su ritmo de fornicación, permanezco invariable. Al revés que la vida, que sigue su curso en ruedas mojadas sobre el asfalto. Me retraso y lo veo todo con perspectiva, me siento muy lejos ajeno a lo que ya es pasado.

Pronto abrirán las tiendas y la magia se refugiará en su chistera hasta la mañana siguiente. La esperaré sentado en primera fila con un café, un cigarro y mi silencio.

Punto cuántico

Las teclas tiemblan con seguridad expulsando notas que se encierran en mi cabeza. Chopin nocturno mientras bailo recostado en un sofá; camino por pentagramas a la luz de la música cuando la luna se muda y en un gesto de coquetería sonríe con timidez.

Las manos articulan, las cuerdas vibran y el hombre siente (entendido como un genérico en el que se incluyen tanto a hembras como a varones). Los problemas son plantas rodadoras, que giran y giran sin rumbo propio, guiadas al azar de la brisa fría. No pienso en ellas, el piano me ata a su charlatanería y, suavemente, me dejo atrapar en su esfera, libre en el espacio y en el tiempo. La música, la noche, Chopin, el desierto.

La vida es maravillosa. Sólo tienes que elegir, y también tienes que rechazar. Bien, elijo Chopin; rechazo el dinero. Elijo la noche; rechazo el hastío. Elijo el silencio; rechazo la muerte. Elijo el desierto; rechazo el rencor. Elijo la vida.

Somos un punto cuántico en la inmensidad abrumadora del espacio. Aun así, somos grandes, somos Chopin.

Cebollas enfermas.

Vientos de guerra entre campos de cebollas. Es una imagen sacada de contexto mientras escucho las noticias. No decido yo, decide el otro; amigo y enemigo. Verdes son las cebollas, rojos los vientos, y corriendo desnudo salto de cebolla en cebolla temiendo a cada salto ser el último.

Mi grito se expande con la fuerza de un huracán, doblando robles centenarios. Asustados. Siento los pies fríos y el aliento gélido, pero todo arde a mi paso estallando en millones de brasas. La noche se hace día y el mundo se acuesta, siempre he ido al revés. El mundo, no.

Me acuesto, me levanto, me acuesto, me levanto. Espero y espero. El ritmo es lento, al contrario que el cerebro, vertiginoso en su pensamiento. Las ideas se desbordan, se atropellan unas a otras poniéndome una venda. Cerdo de matadero, grito de matanza, carne de frustración.

La vida sigue, los polos se invierten y Dios es Satanás, y Satanás es Dios. Las cebollas sufren de dermatitis, ya no provocan lágrimas, ni siquiera provocan. Los mares flotan en continuas marejadas lloviendo estrellas negras. Bowie se divierte

Ciudadano.

No son tiempos para la lírica. Sí para la vulgaridad. Yo soy el rey, apártate a mi paso, yo soy el rey. Lacayos todos, mostradme respeto, atendedme y no rechistéis. El mundo es mío, no hago colas, hablo alto, espero el aplauso, yo soy el rey.

Pago mis impuestos, luego tengo esclavos. Reclamo, exijo y mando a la mierda. Joder, que yo soy el rey y vosotros mis lacayos. Pleitesía, eso es lo que me corresponde; derecho de pernada también. Me follaré a vuestras mujeres, a vuestros hombres; me lo follaré todo ya que yo soy el rey.

No son tiempos para la lírica. Sí para el egoísmo y la necedad. He nacido para que me besen el culo, se aparten a mi paso y me dediquen su mejor sonrisa. Yo soy el rey, carajo. Levanto tronos allá donde voy, nombro caballeros y degrado a mi antojo porque yo soy el rey. Pago mis impuestos, trabajas para mí; ¡ entérate ¡. Soy cruel, soy imbécil, ten cuidado conmigo y trátame bien porque si no te partiré la cara, ¿acaso no pago mis impuestos?. Por eso vives, por mí.

Salta, grita, llora … Yo soy el rey.

Sapos a dieta

Los sapos siguen la dieta, los políticos se masturban en sus escaños, los ancianos votan, las perlas son abortadas, las damas se regodean ante el espejo, los perros maúllan, las voces no suenan, los libros se cierran, los barcos se hunden, la vida permanece, la muerte se desvanece, la voracidad se muere de hambre, el virgo se tensa, la polla palidece.

Te señalo, te castigo, te insulto, Europa. Dinero, dinero, dinero, quiero mássssss . No es mi vida. Bebo de espumas, de cántaros bañados y arena seca; camino por espacios amplios, de brisas cálidas, de sonrisas verdes. Los sapos son gordos, los perros ladran y mueven el rabo, ese es mi mundo. Vida, vida, vida.

Volemos humanismo y enterremos Europa. Lloremos en la tumba de Jim Morrinson, bebamos con Bukowski, bailemos sobre las tumbas de aquellos que nos salvaron y agradezcamos su valor. ¿Somos inteligentes?. Somos soñadores, y castradores también. Soy soñador, pero no castrador.